En cualquier sala de espera de reumatología, en cualquier grupo de apoyo, la mayoría son mujeres. La fibromialgia se ha descrito durante décadas como «una enfermedad de mujeres», y esa etiqueta ha traído tanto explicaciones útiles como prejuicios que retrasan el diagnóstico. La realidad es más matizada: las mujeres sí la tienen con más frecuencia, por razones biológicas y sociales, pero la diferencia es menor de lo que se creía, y muchos hombres con fibromialgia pasan sin diagnóstico.
En resumen: con los criterios actuales, la fibromialgia afecta a cerca de dos o tres mujeres por cada hombre, no a nueve, como se decía con los criterios de 1990. Influyen las hormonas, sobre todo los estrógenos, diferencias en cómo el sistema nervioso regula el dolor, la carga de cuidados y estrés, y la mayor exposición a ciertas formas de violencia. También influye cómo se diagnostica: los síntomas de las mujeres se han minimizado, y los de los hombres se han pasado por alto.
¿Cuántas más mujeres que hombres?
Durante años se repitió que de cada diez personas con fibromialgia, nueve eran mujeres. Ese número salió de los criterios de 1990, que exigían encontrar dolor al presionar al menos 11 de 18 puntos del cuerpo. Las mujeres, en promedio, sienten dolor con menos presión, así que esos criterios las identificaban mucho más.
Desde 2010, el diagnóstico se basa en el dolor extendido y en los demás síntomas, como el cansancio, el sueño que no repara y la fibroniebla, sin necesidad de presionar puntos. Con estos criterios, en los estudios de población la proporción baja a cerca de dos o tres mujeres por cada hombre. En las consultas siguen predominando las mujeres, en parte porque consultan más y en parte porque a los hombres se les piensa menos en este diagnóstico.
La diferencia existe, pero no es tan extrema. Y eso importa: decir que es una enfermedad «de mujeres» ha servido a veces para no tomarla en serio.
Las hormonas
Los estrógenos y la progesterona influyen en las mismas vías del sistema nervioso que regulan el dolor, el sueño y el ánimo. Cuando sus niveles cambian, cambia también la sensibilidad al dolor. Por eso muchas mujeres notan que los síntomas varían:
- En el ciclo menstrual: más dolor, cansancio y sensibilidad en los días antes y durante la menstruación, cuando bajan los estrógenos.
- En el embarazo y el posparto: algunas mejoran durante el embarazo y empeoran después del parto, cuando caen las hormonas y se suman la falta de sueño y el cansancio.
- En la perimenopausia y la menopausia: es una etapa en la que muchas mujeres reciben el diagnóstico. Los cambios hormonales, los calores nocturnos que cortan el sueño y los cambios de ánimo pueden encender o empeorar los síntomas.
Llevar un registro de los síntomas junto con el ciclo ayuda a encontrar patrones y a planear la semana según la energía disponible. Si estás en la menopausia, vale la pena hablar con tu médico sobre el manejo de los síntomas de esa etapa, porque mejorar el sueño suele mejorar el dolor.
El sistema nervioso y el dolor
En estudios de laboratorio, las mujeres, en promedio, perciben el dolor con estímulos más débiles que los hombres y lo toleran por menos tiempo. No es cuestión de fortaleza ni de exageración: se han encontrado diferencias en cómo el sistema nervioso frena el dolor, en la respuesta del sistema inmune de la médula espinal y en cómo actúan algunas sustancias que el cuerpo usa como analgésicos propios.
En la fibromialgia, el sistema de alarma del dolor está amplificado en mujeres y en hombres. Pero si de base el sistema de las mujeres responde con más intensidad, es más fácil que cruce el umbral. Por eso las mujeres tienen también más migraña, colon irritable, dolor de la mandíbula y otros síndromes que comparten el mismo mecanismo.
Los genes
La fibromialgia tiene un componente genético: la genética explica cerca de la mitad del riesgo de dolor crónico generalizado, y los familiares de primer grado tienen alrededor de ocho veces más probabilidades de tenerla. Hay algunas pistas de que ciertas variantes genéticas pesan de forma diferente según el sexo, pero todavía no hay conclusiones firmes. El tema completo está en ¿se hereda la fibromialgia?.
La carga de cuidados y el estrés que no se apaga
El estrés sostenido durante años desajusta el sistema que regula la respuesta de alerta y aumenta la sensibilidad al dolor. Y en muchas sociedades son las mujeres quienes cargan con más fuentes de ese estrés:
- La doble o triple jornada: trabajo pagado, casa, hijos.
- El cuidado de familiares enfermos o mayores, muchas veces sin ayuda ni pausa.
- La costumbre aprendida de ponerse de última, de no pedir ayuda, de seguir aunque el cuerpo diga que no.
Nada de esto se elige del todo, y reconocerlo no es culparte. Es entender por qué aprender a poner límites, delegar y descansar sin culpa forma parte del tratamiento. Ver consejos para conservar tu energía.
Experiencias difíciles y violencia
Las personas con fibromialgia reportan con más frecuencia experiencias difíciles en la infancia y en la vida adulta, y las mujeres están más expuestas a algunas de ellas, como la violencia en la pareja o el abuso. Las experiencias de amenaza sostenida pueden dejar el sistema nervioso más reactivo, y eso incluye el dolor.
Esto no significa que el dolor sea psicológico ni que todas las mujeres con fibromialgia hayan vivido violencia. Significa que, cuando esa historia existe, merece un lugar en el tratamiento. Las terapias que trabajan el trauma pueden ayudar también con el dolor y el sueño.
El sueño
Las mujeres tienen más insomnio que los hombres a lo largo de la vida, y el sueño cambia con el ciclo, el embarazo, la crianza y la menopausia. En la fibromialgia, el sueño que no repara es causa y consecuencia del dolor: dormir mal sube el dolor y el dolor no deja dormir. Tratar el sueño es una de las medidas que más ayuda. Ver sueño y fibromialgia.
El sesgo al diagnosticar
El escepticismo hacia la fibromialgia está muy ligado a que la tienen sobre todo mujeres. Durante mucho tiempo, el dolor de las mujeres se atribuyó a los nervios, al estrés o a la «histeria», y muchas pacientes todavía escuchan que «no tienen nada» o que «es emocional». En una encuesta en seis países, entre ellos España y México, las personas con fibromialgia tardaron en promedio más de dos años y visitaron casi cuatro médicos antes de recibir el diagnóstico.
El sesgo también va en la otra dirección: como se piensa en ella como enfermedad de mujeres, a muchos hombres con los mismos síntomas no se les ofrece el diagnóstico, y pasan años con etiquetas de dolor de espalda, estrés o depresión. Ver por qué no nos creen.
¿Y los hombres con fibromialgia?
Existen, y suelen sentirse todavía más solos. Muchos tardan más en consultar, describen el dolor de otra forma o sienten que admitirlo es una debilidad. Cuando reciben el diagnóstico, suelen tener síntomas tan intensos como los de las mujeres. Si en tu familia hay un hombre con dolor extendido, cansancio y sueño que no repara, la fibromialgia también vale la pena considerarla.
¿El tratamiento es diferente para las mujeres?
El tratamiento de base es el mismo: movimiento gradual, sueño, manejo del estrés, educación sobre la enfermedad y medicamentos cuando hacen falta. Ver tratamiento de la fibromialgia. Pero en las mujeres conviene tener en cuenta:
- El ciclo menstrual, para planear la actividad según los días de más o menos energía.
- El embarazo y la lactancia, porque cambian qué medicamentos se pueden usar.
- La menopausia, porque tratar los calores y el insomnio puede mejorar el dolor.
- La carga de cuidados, que a veces es lo que más hay que mover.
- Otras enfermedades más frecuentes en mujeres, como problemas de tiroides o enfermedades autoinmunes, que hay que descartar o tratar.
Si quieres revisar tu caso con una médica que conoce la fibromialgia desde los dos lados del escritorio, la Doc Adriana Angel ofrece una consulta de orientación en línea. Para entender el resto de las causas, está ¿por qué me dio fibromialgia?.
Preguntas frecuentes
Por una suma de factores: los estrógenos influyen en el dolor, el sistema nervioso de las mujeres regula el dolor de forma diferente, hay más carga de cuidados y estrés, más exposición a ciertas violencias y sesgos al diagnosticar.
Con los criterios actuales, cerca de dos o tres mujeres por cada hombre. La cifra de nueve por cada hombre venía de los criterios de 1990, que dependían de presionar puntos dolorosos.
En muchas mujeres sí. Los cambios hormonales, los calores nocturnos que cortan el sueño y los cambios de ánimo pueden empeorar el dolor y el cansancio. Tratar los síntomas de la menopausia suele ayudar.
Muchas mujeres notan más dolor, cansancio y sensibilidad antes y durante la menstruación. Llevar un registro ayuda a encontrar el patrón y planear la actividad.
Sí. Muchos pasan años sin diagnóstico porque se piensa en ella como enfermedad de mujeres. Cuando la tienen, sus síntomas suelen ser igual de intensos.
Sobre este artículo. Escrito y revisado por la Doc Adriana Angel, médica de la Universidad Nacional de Colombia, NeuroCoach y paciente con fibromialgia. Última revisión: octubre de 2026.
Referencias
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- Yunus MB. The role of gender in fibromyalgia syndrome. Curr Rheumatol Rep. 2001;3(2):128-134.
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Este contenido es educativo y no reemplaza una consulta médica.

La Doc Adriana Angel es médica de la Universidad Nacional de Colombia, con más de 20 años de ejercicio, y NeuroCoach. Convive con fibromialgia y acompaña a otras mujeres desde los dos lados del escritorio: en consulta, en lafibromialgia.co, donde traduce la ciencia de la enfermedad a un lenguaje claro, y en Viviendo con Fibromialgia, una comunidad de más de 95.000 personas en Facebook. Es autora de la colección «Con permiso para…».
