«No es que no quiera a mi pareja. Es que no tengo ganas.» Muchas mujeres con fibromialgia lo dicen con culpa, como si fuera un fallo propio. No lo es. El deseo sexual depende del cuerpo, del cerebro, del ánimo y de la relación, y la fibromialgia toca todo eso a la vez.
En resumen: el deseo baja con la fibromialgia por el dolor, el cansancio, el mal sueño, la ansiedad, la depresión, algunos medicamentos y el miedo a que duela. No es falta de amor ni se arregla con fuerza de voluntad. Ayuda tratar lo que lo apaga, quitar la presión, recuperar el contacto sin exigencias, hablar con la pareja y, si hace falta, revisar los medicamentos con el médico.
Por qué baja el deseo
- Un cerebro en modo supervivencia. Cuando el sistema nervioso está en alerta por el dolor, prioriza protegerse. El placer pasa a un segundo plano.
- El cansancio. Con la energía justa para el día, el deseo suele ser lo primero que se va.
- El sueño que no repara. Dormir mal baja el deseo en cualquier persona.
- La ansiedad y la depresión. Frecuentes en la fibromialgia, apagan el interés por casi todo, incluido el sexo.
- El miedo al dolor. Si la última vez dolió, el cuerpo aprende a evitarlo.
- La imagen corporal. Cambios de peso, rigidez o sentirse «rota» afectan cómo una se ve y se siente deseable.
- Los medicamentos. Algunos antidepresivos, sobre todo los que actúan sobre la serotonina, y otros fármacos pueden bajar el deseo o dificultar el orgasmo.
- La relación. La presión, los reproches o la falta de comunicación apagan el deseo tanto como el dolor.
Los medicamentos: qué hacer
Si notas que el deseo cambió después de empezar o subir un medicamento, coméntalo con tu médico. A veces se puede ajustar la dosis, cambiar el horario o probar otra opción. Nunca suspendas un medicamento de golpe por tu cuenta: algunos causan síntomas molestos al dejarlos. Más sobre los medicamentos en tratamiento de la fibromialgia.
Recuperar el deseo, a tu ritmo
- Trata lo que lo apaga. Dormir mejor, bajar el dolor, tratar la ansiedad o la depresión. Lo que mejora la fibromialgia en general suele mejorar también el deseo.
- Quita la presión. El deseo no aparece por obligación. Acordar con la pareja que un encuentro puede quedarse en caricias, sin «tener que» llegar a más, baja la tensión.
- Recupera el contacto sin exigencias. Abrazos, masajes, dormir juntos, ducharse juntos. El cuerpo vuelve a asociar el contacto con placer y no con dolor.
- Elige el momento. Las horas con más energía y menos dolor, no al final de un día agotador.
- Ten en cuenta el deseo que llega después. Para muchas mujeres el deseo no aparece antes, sino una vez que empieza el contacto. No esperar a «tener ganas» para acercarse puede ayudar, siempre que no haya presión ni dolor.
- Cuida tu imagen de ti misma. Ropa con la que te sientas cómoda, una luz que te guste, hablarte con menos dureza.
- Mide cómo estás. El test FSFI ayuda a ver si el problema principal es el deseo, la excitación, el dolor u otra área.
Recuperar el control de tu sexualidad
Muchas personas sienten que la fibromialgia les quitó el control de su vida íntima: que el cuerpo decide por ellas, o que ceden para no decepcionar. Recuperar el control no es volver a como era antes, sino decidir:
- Qué quieres y qué no. Tu sexualidad te pertenece.
- A qué ritmo. Sin plazos ni comparaciones.
- Cómo. Con las adaptaciones que tu cuerpo necesita.
- Cuándo decir que no. Un «no» claro, sin culpa, también cuida la relación.
Ceder por obligación, con dolor, termina alejando aún más el deseo. Cuidarte también es cuidar a la pareja.
Hablarlo con la pareja
Explicar que la falta de deseo no es falta de amor cambia mucho la conversación. Ideas para hablarlo y acompañarse en fibromialgia en pareja.
Cuándo pedir ayuda
Si la falta de deseo te preocupa, afecta la relación o viene con tristeza que no se va, conviene consultar. Un médico puede revisar medicamentos y hormonas, y un psicólogo o terapeuta sexual puede ayudar a trabajar el miedo, la culpa y la comunicación. Las opciones están en el capítulo 5: terapias que ayudan.
Este es el capítulo 2 de la guía de fibromialgia y sexualidad. Y si quieres revisar tu caso con una médica que conoce la fibromialgia desde los dos lados del escritorio, la Doc Adriana Angel ofrece una consulta de orientación en línea.
Preguntas frecuentes
Por una suma de factores: el dolor, el cansancio, el mal sueño, la ansiedad, la depresión, algunos medicamentos y el miedo a que duela. El deseo es de lo primero que baja cuando el cuerpo está sobrecargado.
Algunos antidepresivos, sobre todo los que actúan sobre la serotonina, pueden bajar el deseo o dificultar el orgasmo. Otros fármacos también pueden influir. No los suspendas por tu cuenta: coméntalo con tu médico, porque a veces se puede ajustar la dosis o cambiar el medicamento.
Tratando lo que lo apaga (dolor, sueño, ánimo, medicamentos), quitando la presión, recuperando el contacto sin exigencias, eligiendo los momentos con más energía y hablando con la pareja. Para muchas personas el deseo aparece después de empezar el contacto, no antes.
Es frecuente. Recuperarlo pasa por decidir qué quieres, a qué ritmo y cómo, y por poner límites claros. Tu sexualidad te pertenece.
Sobre este artículo. Escrito y revisado por la Doc Adriana Angel, médica de la Universidad Nacional de Colombia, NeuroCoach y paciente con fibromialgia. Última revisión: octubre de 2026.
Referencias
- Besiroglu H, Dursun M. The association between fibromyalgia and female sexual dysfunction: a systematic review and meta-analysis of observational studies. Int J Impot Res. 2019;31(4):288-297.
- Kalichman L. Association between fibromyalgia and sexual dysfunction in women. Clin Rheumatol. 2009;28(4):365-369.
- Basson R. The female sexual response: a different model. J Sex Marital Ther. 2000;26(1):51-65.
Este contenido es educativo y no reemplaza una consulta médica.

La Doc Adriana Angel es médica de la Universidad Nacional de Colombia, con más de 20 años de ejercicio, y NeuroCoach. Convive con fibromialgia y acompaña a otras mujeres desde los dos lados del escritorio: en consulta, en lafibromialgia.co, donde traduce la ciencia de la enfermedad a un lenguaje claro, y en Viviendo con Fibromialgia, una comunidad de más de 95.000 personas en Facebook. Es autora de la colección «Con permiso para…».
