Que algo que antes daba placer ahora duela es una de las experiencias más difíciles de la fibromialgia, y de las que menos se cuentan. Muchas mujeres lo viven en silencio, con miedo a decepcionar a su pareja o con la sensación de que «algo está mal en ellas». No es así: tiene explicación, y hay mucho que se puede hacer.
En resumen: el sexo puede doler con fibromialgia porque el sistema nervioso amplifica el dolor, porque algunas posturas cargan músculos y articulaciones sensibles, y porque son frecuentes la sequedad vaginal y la tensión del suelo pélvico. El cansancio y el miedo al dolor también influyen. Ayuda consultar para tratar lo tratable, adaptar posiciones y tiempos, y hablar con la pareja fuera del dormitorio.
Por qué duele
En la fibromialgia, el sistema nervioso procesa las señales de forma amplificada. Por eso, movimientos o presiones que antes eran cómodos pueden sentirse dolorosos, y el dolor puede durar más. A eso se suman otras causas:
- Músculos y articulaciones sensibles. Caderas, espalda baja, rodillas, hombros y cuello sufren en ciertas posturas, sobre todo si se mantienen mucho tiempo.
- Sensibilidad al tacto. Una caricia o el peso del otro cuerpo pueden resultar molestos (alodinia).
- Sequedad vaginal. Frecuente con la fibromialgia, con algunos medicamentos y con la menopausia.
- Tensión del suelo pélvico. Los músculos de la pelvis pueden estar contraídos y doler con la penetración.
- Vulvodinia. Dolor crónico en la vulva, que es más frecuente en mujeres con fibromialgia y tiene tratamiento propio.
- Cansancio. Con menos energía, baja la tolerancia al esfuerzo físico.
- El miedo al dolor. Esperar que duela tensa el cuerpo y aumenta el dolor. Es un círculo que se puede romper.
Las molestias más frecuentes
- Dolor muscular o articular durante o después.
- Dolor con la penetración, al inicio o profundo.
- Ardor o irritación.
- Calambres o rigidez.
- Agotamiento al terminar, o dolor al día siguiente.
- Dificultad para relajarse o para llegar al orgasmo.
Si el dolor es nuevo, muy intenso, hay sangrado, flujo anormal o ardor al orinar, consulta: no todo es fibromialgia, y hay causas que se tratan fácil.
Lo que ayuda
- Consultar. Un ginecólogo puede tratar la sequedad, descartar infecciones y diagnosticar vulvodinia. Un fisioterapeuta de suelo pélvico puede ayudar con la tensión muscular. Las opciones están en el capítulo 5: terapias que ayudan.
- Elegir el momento. Las horas del día con menos dolor y más energía, sin prisa.
- Prepararse. Una ducha tibia antes, estiramientos suaves, un ambiente cálido.
- Usar lubricante. Uno a base de agua o de silicona, sin perfumes.
- Buscar posiciones con apoyo, donde puedas controlar el ritmo y la profundidad. Ideas concretas en el capítulo 4: posiciones y técnicas.
- Ampliar la intimidad. No todo tiene que terminar en penetración. Caricias, masajes, besos y juegos también son sexualidad.
- Cuidarse después. Calor, descanso, una ducha tibia.
El peso emocional
El dolor en la intimidad no se queda en el cuerpo. Aparecen la culpa, el miedo a que la pareja se aleje, la sensación de haber perdido una parte de una misma, la vergüenza de hablarlo. Todo eso es comprensible. Y nada de eso significa que la intimidad se terminó: significa que hay que buscar otra forma de vivirla. Más en el capítulo 2: cambios en el deseo.
Cómo hablarlo con tu pareja
- Fuera del dormitorio. En un momento tranquilo, no justo cuando aparece el dolor.
- Con claridad. Qué duele, cuándo, qué sí se puede.
- Proponiendo. «Hoy no puedo, pero me encantaría un masaje» cambia un rechazo por una invitación.
- Con una señal acordada para parar o cambiar de posición sin dar explicaciones.
- Sin culpa. Tu dolor no es un fracaso, ni tuyo ni de la relación.
Si la pareja se resiente, hay ideas en fibromialgia en pareja, y el test FSFI ayuda a ver qué área de la función sexual está más afectada.
Este es el capítulo 1 de la guía de fibromialgia y sexualidad. Y si quieres revisar tu caso con una médica que conoce la fibromialgia desde los dos lados del escritorio, la Doc Adriana Angel ofrece una consulta de orientación en línea.
Preguntas frecuentes
Por varias razones que se suman: el sistema nervioso amplifica el dolor, algunas posturas cargan zonas sensibles, la tensión del suelo pélvico y la sequedad pueden hacer doler la penetración, y el cansancio reduce la tolerancia. Conviene consultar para descartar otras causas, como infecciones o vulvodinia.
Puede pasar, sobre todo si la postura fue incómoda o se prolongó mucho. Elegir posiciones con apoyo, no forzar y cuidarse después con calor o una ducha tibia ayuda a evitarlo.
Usa lubricante, tómate más tiempo antes, busca posiciones en las que controles el ritmo y la profundidad, y consulta. La sequedad, la tensión del suelo pélvico y la vulvodinia tienen tratamiento.
Fuera del momento íntimo, con calma: qué duele, qué no, qué te gustaría probar. Proponer alternativas, como caricias o masajes, evita que el «no» se viva como rechazo.
Sobre este artículo. Escrito y revisado por la Doc Adriana Angel, médica de la Universidad Nacional de Colombia, NeuroCoach y paciente con fibromialgia. Última revisión: octubre de 2026.
Referencias
- Besiroglu H, Dursun M. The association between fibromyalgia and female sexual dysfunction: a systematic review and meta-analysis of observational studies. Int J Impot Res. 2019;31(4):288-297.
- Kalichman L. Association between fibromyalgia and sexual dysfunction in women. Clin Rheumatol. 2009;28(4):365-369.
- Reed BD, Harlow SD, Sen A, et al. Relationship between vulvodynia and chronic comorbid pain conditions. Obstet Gynecol. 2012;120(1):145-151.
Este contenido es educativo y no reemplaza una consulta médica.

La Doc Adriana Angel es médica de la Universidad Nacional de Colombia, con más de 20 años de ejercicio, y NeuroCoach. Convive con fibromialgia y acompaña a otras mujeres desde los dos lados del escritorio: en consulta, en lafibromialgia.co, donde traduce la ciencia de la enfermedad a un lenguaje claro, y en Viviendo con Fibromialgia, una comunidad de más de 95.000 personas en Facebook. Es autora de la colección «Con permiso para…».
