Historia de la fibromialgia, de la fibrositis a hoy

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La fibromialgia parece una enfermedad nueva, pero el dolor que describe es viejo. Hace dos siglos ya había médicos que anotaban casos de dolor muscular extendido sin causa visible. Lo que tardó fue el nombre, los criterios para reconocerla y, sobre todo, la disposición de la medicina a creerles a quienes la tenían. Conocer esa historia ayuda a entender por qué todavía hay médicos que dudan, y por qué esa duda no tiene base.

En resumen: en el siglo XIX se describió el «reumatismo muscular»; en 1904 se le llamó «fibrositis», pensando que había inflamación; en 1976 se propuso el nombre «fibromialgia»; en 1990 el Colegio Americano de Reumatología publicó los primeros criterios, con los 18 puntos dolorosos, y en 2010 y 2016 los cambió por criterios basados en los síntomas. Hoy se entiende como un problema del procesamiento del dolor en el sistema nervioso central, y la OMS la incluye en su clasificación de enfermedades.

Línea de tiempo

AñoQué pasó
1824William Balfour, médico de Edimburgo, describe dolor muscular con puntos sensibles en el «reumatismo»
1904William Gowers propone el término «fibrositis»
1976Se propone el nombre «fibromialgia»
1977Smythe y Moldofsky describen los puntos dolorosos y la relación con el sueño profundo
1981Muhammad Yunus publica el primer estudio clínico controlado
1990El Colegio Americano de Reumatología publica los criterios con 18 puntos
1992La Declaración de Copenhague la reconoce como síndrome
2010Nuevos criterios basados en síntomas, sin presionar puntos
2016Revisión de los criterios, la versión que se usa hoy
2022Entra en vigor la CIE-11 de la OMS, que la ubica dentro del dolor crónico primario

Siglo XIX: el reumatismo muscular

Durante el siglo XIX, los médicos europeos hablaban de «reumatismo muscular» para describir dolores en los músculos que no deformaban las articulaciones. En 1824, el escocés William Balfour describió pacientes con dolor y nódulos sensibles en los músculos. Otros médicos de la época, en Alemania y en Inglaterra, anotaron casos parecidos: dolor extendido, puntos sensibles, cansancio y sueño alterado, empeorados por el frío y el estrés.

En la misma época se hablaba de «neurastenia» para describir agotamiento, dolor y problemas de concentración. Muchas personas que hoy recibirían el diagnóstico de fibromialgia quedaban bajo esa etiqueta, que mezclaba lo físico con lo nervioso.

1904: la fibrositis

El neurólogo inglés William Gowers propuso en 1904 la palabra «fibrositis» para el dolor lumbar y muscular. El sufijo «-itis» significa inflamación, y Gowers pensaba que el tejido fibroso de los músculos estaba inflamado. Esa inflamación nunca se encontró.

El término se usó durante más de medio siglo, pero sin criterios claros. Servía para casi cualquier dolor muscular sin explicación. Como los análisis y las radiografías salían normales, muchos pacientes terminaban con la etiqueta de «psicógenos» o de simuladores.

1976 y 1977: un nombre nuevo y las primeras pistas

En 1976 se propuso cambiar «fibrositis» por «fibromialgia»: dolor (algia) en los músculos (mio) y en el tejido fibroso (fibro), sin el -itis que sugería una inflamación inexistente. El cambio de nombre fue más que un detalle: reconocía que había que buscar la explicación en otra parte.

Un año después, los canadienses Hugh Smythe y Harvey Moldofsky describieron los puntos dolorosos característicos y algo que resultó clave: la relación con el sueño. Moldofsky había mostrado que interrumpir el sueño profundo de personas sanas les producía dolor y sensibilidad parecidos. Fue una de las primeras pistas de que el problema estaba en el sistema nervioso.

1981 y 1990: los primeros criterios

En 1981, Muhammad Yunus publicó el primer estudio que comparó de forma controlada a personas con fibromialgia y personas sanas, y describió el cuadro completo: dolor extendido, cansancio, sueño que no repara, rigidez, colon irritable, dolor de cabeza.

En 1990, el Colegio Americano de Reumatología publicó los primeros criterios de clasificación: dolor extendido durante al menos tres meses y dolor al presionar al menos 11 de 18 puntos del cuerpo. Por primera vez, médicos de distintos países podían hablar de lo mismo. Los criterios sirvieron sobre todo para la investigación, y con ellos llegaron los estudios que cambiaron la comprensión de la enfermedad.

1992: el reconocimiento internacional

En 1992, la Declaración de Copenhague, firmada en un congreso internacional sobre dolor muscular, reconoció la fibromialgia como síndrome y describió sus síntomas más allá del dolor. La Organización Mundial de la Salud la incluyó en la décima revisión de su Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10), donde hoy tiene el código M79.7.

En esos mismos años empezó a conmemorarse el 12 de mayo como día de concienciación, en honor a Florence Nightingale. La historia completa está en 12 de mayo, Día Internacional de la Fibromialgia.

La ciencia que cambió la mirada

Entre los años noventa y los dos mil llegaron hallazgos que mostraron que el dolor de la fibromialgia tiene una base biológica medible:

  • Sustancia P elevada en el líquido de la médula espinal, una sustancia que transmite el dolor.
  • Resonancia funcional: en 2002 se mostró que, ante la misma presión, el cerebro de las personas con fibromialgia activa las zonas del dolor con más intensidad que el de las personas sanas.
  • Alteraciones en los sistemas que frenan el dolor y en el eje del estrés.
  • Componente familiar y genético, confirmado en estudios en familias y en gemelos.
  • Alteraciones en nervios pequeños de la piel en una parte de las personas con fibromialgia, descritas a partir de 2013.

Todo esto llevó al concepto que se usa hoy: sensibilización central, un sistema de alarma del dolor con el volumen demasiado alto. Más información en qué es la fibromialgia.

2010 y 2016: adiós a los 18 puntos

Los criterios de 1990 tenían problemas. Presionar los puntos dependía de la fuerza del examinador, muchos médicos no lo hacían, y los criterios dejaban por fuera el cansancio, el sueño y la fibroniebla, que para muchas personas pesan tanto como el dolor. Además, favorecían el diagnóstico en mujeres, que en promedio sienten dolor con menos presión.

En 2010, el Colegio Americano de Reumatología publicó criterios nuevos basados en dos escalas: dónde duele (índice de dolor generalizado) y qué tan intensos son los demás síntomas (escala de gravedad). En 2016 se revisaron y se aclaró algo importante: la fibromialgia puede diagnosticarse aunque exista otra enfermedad, como la artritis reumatoide. Esa es la versión que se usa hoy. Ver diagnóstico de la fibromialgia.

La CIE-11: dolor crónico primario

En la nueva clasificación de la OMS, la CIE-11, vigente desde 2022, la fibromialgia aparece dentro de un grupo nuevo: el dolor crónico primario, con el código MG30.01 (dolor crónico generalizado). Es un cambio importante, porque reconoce que el dolor crónico puede ser una enfermedad en sí misma, no solo el síntoma de otra.

Por qué costó tanto que la creyeran

  • Los exámenes salen normales. En una medicina acostumbrada a confirmar con análisis e imágenes, un dolor sin hallazgos se volvía sospechoso.
  • La tienen sobre todo mujeres. Durante siglos, el dolor de las mujeres se atribuyó a los nervios o a la «histeria». Ese prejuicio pesó sobre la fibromialgia. Ver por qué es más frecuente en mujeres.
  • Los síntomas son muchos y cambiantes. Dolor, cansancio, sueño, memoria, intestino, sensibilidad a la luz y al ruido: un cuadro que no encajaba en una sola especialidad.
  • La ansiedad y la depresión acompañan con frecuencia, y eso se usó para decir que todo era emocional, cuando el dolor crónico y estos problemas se alimentan entre sí.

Hoy todavía hay profesionales que dudan, pero la duda ya no tiene sustento en la evidencia. Ver por qué no nos creen.

Hacia dónde va la investigación

  • Subtipos de fibromialgia, para entender por qué algunas personas responden a un tratamiento y otras no.
  • Biomarcadores, como estudios de los nervios pequeños, de anticuerpos o de imágenes cerebrales, que algún día podrían ayudar al diagnóstico. Ninguno se usa todavía en la práctica.
  • Tratamientos dirigidos al sistema nervioso, como la estimulación cerebral o los programas de reentrenamiento del dolor.
  • El papel del sistema inmune: en 2021 un estudio mostró que anticuerpos de personas con fibromialgia producían sensibilidad al dolor en ratones. Es una línea prometedora, aún en estudio.

Para cerrar

La historia de la fibromialgia es la historia de un dolor que existió siempre y que la medicina tardó en nombrar. Pasó de ser «inflamación que no aparece» a «algo emocional» y, finalmente, a un problema real del sistema nervioso, con criterios, código y tratamientos. Ese recorrido lo hicieron posible las personas que siguieron consultando aunque no les creyeran.

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Preguntas frecuentes

¿Desde cuándo existe la fibromialgia?

El dolor que describe se conoce desde el siglo XIX, cuando se hablaba de reumatismo muscular. El término «fibrositis» es de 1904 y el nombre «fibromialgia» se propuso en 1976.

¿Quién descubrió la fibromialgia?

No hay un único descubridor. Balfour describió casos en 1824, Gowers acuñó «fibrositis» en 1904, Smythe y Moldofsky describieron los puntos dolorosos en 1977, Yunus hizo el primer estudio controlado en 1981 y el Colegio Americano de Reumatología publicó criterios en 1990.

¿Por qué se dejó de usar el nombre fibrositis?

Porque «-itis» significa inflamación, y nunca se encontró inflamación en los músculos. «Fibromialgia» describe el dolor sin suponer una causa inexistente.

¿Cómo han cambiado los criterios de diagnóstico?

En 1990 se exigía dolor al presionar 11 de 18 puntos. Desde 2010, y con la revisión de 2016, el diagnóstico se basa en dónde duele y en la intensidad de síntomas como el cansancio, el sueño y la fibroniebla.

¿La OMS reconoce la fibromialgia?

Sí. Está en la CIE-10 con el código M79.7 y, en la CIE-11 vigente desde 2022, dentro del dolor crónico primario con el código MG30.01.


Sobre este artículo. Escrito y revisado por la Doc Adriana Angel, médica de la Universidad Nacional de Colombia, NeuroCoach y paciente con fibromialgia. Última revisión: octubre de 2026.

Referencias

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Este contenido es educativo y no reemplaza una consulta médica.

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